Cuestión de ego

Articulos 17-05-16 16:12:50
820x500

Una de las cosas que he aprendido durante esta experiencia, y que más me ha sorprendido, es la influencia del EGO en el rendimiento deportivo. Pero primero tenemos que redefinir el concepto ego. Coloquialmente una persona con ego se asocia a alguien que "se lo tiene muy creído", alguien engreído. Sin embargo, debemos profundizar. Todos tenemos nuestro ego, y todos tenemos la creencia de que hay cosas en las que vamos “sobrados”, cada uno a su nivel, y que nos obligamos a conseguir siempre que queramos. Por ejemplo, una gran atleta sabe que puede correr el mil en 2’10” y un atleta que justo empieza sabe que puede hacerlo en 6’, pero el proceso mental que los dos tienen sobre su ritmo es el mismo, si quieren van a poder correr. Nos basamos en una de las mayores mentiras en el deporte: Querer es poder.

Por otra parte, todos los corredores populares explican que a ellos les da igual no ganar, o la marca que vayan a hacer, que lo importante es el esfuerzo e intentarlo. No les importa que todo el mundo les adelante…¿todo el mundo? ¡No! siempre hay el o la compañera de club que no permitimos que nos gane, o aquel/lla corredor/a que nos encontramos en todas las carreras y que no nos puede ganar! De hecho tampoco es verdad que la marca no importe…cierto que no siempre vamos a hacer marca personal, pero también es cierto que hacer una marca por encima de lo que nos permitimos a nosotros mismos, no lo toleramos bien. El atleta que sabe que puede correr a 6’/km si un día no está bien y no puede ir más rápido de 6’30 entra en conflicto consigo mismo y empieza a cuestionarse.

Estas situaciones las podemos encontrar en las competiciones pero también en los entrenamientos diarios. Podéis pensar momentos en los que a mitad de entrenamiento habéis decidido que aquél no era el día en el que podíais conseguir los objetivos y decidís acortar la sesión o no acabarla... No sin antes colgar en Facebook nuestra foto con cara de pena o sufrimiento y un pie de foto con un “Hoy no era el día, mañana más y mejor” y el pertinente emoticono de brazo forzudo.

Yo me pregunto, ¿no era el día para qué? ¿Para esforzarse al máximo? Todos somos muy fans de las frases postureo tipo “Lo importante es intentarlo”, “No importa la meta, importa el camino”,… Si aplicamos esta filosofía al 100% ¿no es igual de satisfactorio el día que me salen unos ritmos espectaculares que el día que no lo consigo siempre y cuando lo hayamos intentado de la mejor de las maneras?

En Tfswim y TfRun siempre insistimos en marcarnos objetivos de tarea, fijarnos en la ejecución para lograr una mayor eficiencia e insistimos en que focalizarnos en el trabajo. Esta es la mejor manera para lograr un mejor resultado. Sin embargo, cuando el día no es bueno y los ritmos no salen, resulta que lo primero que hacemos es abandonar el trabajo y dedicarnos a “sobrevivir”.  ¿Realmente no puedo mantener lanzar el brazo adelante porque estoy cansado o es que dejo de intentarlo porque ya sé que no podré?

Lo ideal sería encontrar la satisfacción en el esfuerzo y no en el resultado de ese esfuerzo. Valorar intentar hacerlo lo mejor posible, centrándonos en lo que se ha trabajado, independientemente del resultado obtenido. No deberíamos ser tan duros con nosotros mismos . Tendríamos que permitirnos intentarlo y fracasar estrepitosamente (da igual que sea algo que creemos que podremos hacer siempre que queramos). Habría que entender que querer NO es poder... querer es tan solo intentarlo. Y con eso nos tendría que bastar, con intentarlo con toda nuestra pasión sabiendo que es posible fracasar.


Tino Bermejo