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Para poder analizar todo el recorrido del brazo en sus tramos aéreo y subacuático empezaremos por identificar las fases propulsivas o de aceleración de las que son de recuperación. Y para ello seguiremos poniendo el tempo que ya hemos comentado en los posts anteriores para que, a su vez, nos ayude a entender mejor cada uno de estas trayectorias que poco a poco iremos detallando. Este tempo nos vendrá dado por el batido de pies.

Fase subacuática

Nosotros también la llamamos remada y para simplificar su recorrido la dividimos en dos fases: el agarre y el impulso.

Aunque podamos distinguir estos dos momentos es importante identificar la remada como una fase propulsiva de principio a fin, es decir, que en todo el recorrido del brazo bajo el agua este aplicará una aceleración para impulsar el agua hacia atrás y así lograr avanzar hacia delante. Luego esta fase pertenece a una de las fases de impulso de la brazada y va sincronizada con el balanceo del tronco o rolido (golpe de cintura) y con una patada. Su trayectoria va de adelante hacia atrás y ligeramente abajo para poder despedir el agua por debajo nuestro y hacia la pared o sentido opuesto. En el momento en que hemos acabado la remada la mano se encuentra debajo de la pierna sin alcanzar a tocarla y el brazo extendido.



Fase aérea

Desde la posición descrita empieza la salida del brazo con el objetivo de “adelantarnos” por el lateral y volver hacia adelante para preparar otra remada. Aquí empieza el recobro o recuperación. En este momento el cuerpo no debe seguir balanceándose ni perder la posición ligeramente de rolido que ha alcanzado al acabar la remada. Desde que se empieza a recoger el brazo hasta que alcanza la altura de la cabeza estamos en fase de deslizamiento, luego el cuerpo permanece estático, el movimiento es relajado (se acompaña, no acelera) y en el se encajan dos patadas.  Pero cuando estamos en esta posición el brazo empieza su descenso por la mano hacia el agua, y aquí ya no sigue el mismo tipo de movimiento, si no que la misma caída o entrada al agua provoca en el brazo una aceleración y, por tanto, tenemos otro impulso. Y como tal se vuelve a sincronizar con una patada y un golpe de rolido. Este impulso nos proyecta el brazo al agua y adelante y acabará permaneciendo en la posición estirada delante durante dos patadas más.



Luego, toda la brazada la podemos contabilizar por número de patadas contando hasta 6 patadas. Aquí va descrita cada patada según el trayecto del brazo

Patada 1= remada atrás con rolido

Patadas 2 y 3 = recobro hasta la altura de la cabeza, posición estática

Patada 4 = entrada del brazo al agua con un nuevo rolido

Patadas 5 y 6 = mantenimiento del brazo estirado delante  ras su caída

De tal modo que las patadas 1 y 4 son las correspondientes a momentos de aceleración o impulso (cuando hablemos de la coordinación de ambos brazos tendrán una clara correlación) y las 2,3,5,6 a momentos de deslizamiento.




Tere Fullana